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Hace dos años tuve la ocasión de estudiar los convenios urbanísticos y el planeamiento derivado que dieron lugar al llamado “Cas Palau”, del que hemos conocido esta semana su sentencia, y en la que se ha absuelto a la “cúpula de urbanismo” del Ayuntamiento de Barcelona, encabezada por Ramón García-Bragado.

Me alegra su absolución porque, a pesar del contenido de la sentencia, demuestra la validez legal del proceso de transformación urbanística que se promovió, algo bastante evidente por parte de quienes hemos tenido la ocasión de estudiarlo.

El Cas Palau, es en su origen, una Modificación Puntual del PGM (Plà General Metropolità)  que daba cobertura legal a una permuta de calificaciones urbanísticas y la descatalogación de dos edificios, con objeto de permitir el desarrollo de un hotel y otras instalaciones alrededor del Palau de la Música.

El procedimiento, que se inicia a raíz de un convenio a tres bandas entre Ayuntamiento, Generalitat y Fundació Orfeó Català (Fundación a su vez patrocinada por Ayuntamiento, Generalitat y Estado), es siempre a favor del interés general y así se justifica y motiva en todos los documentos. La Modificación del PGM es tramitada siguiendo todos los cauces establecidos de participación pública.

Cuando aparecen los casos de malversación de fondos por parte de los exresponsables del Palau de la Música, Félix Millet y Jordi Montull, se inician las investigaciones sobre la operación urbanística. Entonces se descubre que las fincas con destino de uso hotelero, fueron vendidas por parte de la Fundación a un tercero durante el proceso, por lo que el interés público deja de ser tal.

Lo sorprendente de entonces fue que pese a las pruebas que desde un principio demostraban el desconocimiento de esta operación de compra-venta por parte de los urbanistas municipales, se les imputa y acusa hasta el final del juicio. Y no suficiente con esto, los jueces dictan en la sentencia que, bueno, no lo sabían pero deberían haber hecho por saberlo. Que el interés general, bueno… Es triste que los jueces se permitan lanzar estas opiniones y acusaciones veladas, ni más ni menos que en una sentencia, sin ser conscientes del daño que hacen al urbanismo.

Así hacen que cada día sea más complicado ser innovador en las transformaciones urbanísticas, o mejor dicho, hacer uso de las herramientas flexibles que nos da la normativa (instrumentos de planeamiento y gestión como los convenios urbanísticos, modificaciones de planes promovidas por particulares…) Son instrumentos  absolutamente necesarios para vencer los rígidos “corsés” que nos impone el planeamiento y avanzar en la regeneración urbana, y que, a la vista de las dudas que generan ante los tribunales, cada vez menos Ayuntamientos van a estar dispuestos a facilitar.

Sin

http://ccaa.elpais.com/ccaa/2014/05/28/catalunya/1401265300_292161.html

 

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