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Hace ya unos cuantos años, la ciudad brasileña de Sao Paulo saltó a los medios por la prohibición de “billboards” (paneles publicitarios) que inundaban la ciudad. Una medida que pretendía atacar la “contaminación visual” en la ciudad.

Ahora llegan noticias de la implantación de una medida similar a Grenoble, ciudad de tamaño medio del sureste de Francia. Es significativo que sea en Francia dónde se produzca esta polémica, dado que JCDecaux, precisamente francesa, es probablemente la empresa dedicada a la instalación de mobiliario urbano y publicidad, que mas paneles publicitarios, paradas de autobuses, etc… tiene repartido por todas las ciudades del mundo.

El término “contaminación visual” en general, vendría a referirse al impacto que tiene sobre el paisaje la implantación de elementos ajenos al mismo. Mas en concreto, en el caso urbano, y en lo referente a la los elementos publicitarios, cuya finalidad es llamar la atención de quien los observa, la sobreestimulación que visual a que quedan sometidos los observadores por una exposición continuada y desordenada de los mismos.

Dejando de un lado si esta medida sobre la prohibición total es adecuada, o no (probablemente responde precisamente a una estrategia de márketing político), lo cierto es que centra de nuevo la atención sobre esta cuestión: el impacto que tiene sobre los usuarios de los espacios públicos una sobreexposición a reclamos publicitarios y su regulación para evitarlo.

Cuando me trasladé a vivir a Barcelona, durante los primeros meses percibí precisamente una sensación de “relax visual” con respecto a otras ciudades de tamaño similar en las que había estado, y fue al explicarle esta percepción a un amigo publicista, cuando descubrí este efecto de “contaminación visual” que ejerce la publicidad. Con el tiempo, he ido observando los motivos de mi percepción, y efectivamente, no es casual, sino que responde a una serie de criterios en la ciudad a la hora de permitir la publicidad en los espacios públicos.  A modo de ejemplo, citar que, por ejemplo, en el metro, no hay ningún tipo de publicidad en el interior de los trenes o vagones (algo bastante común en otras ciudades, como Londres, Madrid, Estambul…). Otro ejemplo, es la estricta regulación sobre los elementos publicitarios de los comercios, en los propios edificios, mediante una agencia de “Paisaje Urbano”, que regula de forma muy estricta, tamaños, colores, posición, etc… de cualquier tipo de rótulo o imagen. Una polémica reciente al respecto precisamente en Barcelona, fue la decisión del Ayuntamiento de publicitar una marca de telefonía móvil en las bicicletas del sistema público de alquiler de bicicletas de la ciudad “Bicing”, que hasta el pasado año no tenían publicidad alguna.

Así pues, probablemente el secreto está en una adecuada gestión del paisaje urbano, más que en las normas de prohibición total.

Aquí dejo unos enlaces a noticias sobre la medida en Grenoble:

Liberation – A Grenoble, des arbres à la place des panneaux de pub.

Liberation – JCDecaux expulsé de Grenoble: una décision salutaire et subversive

The Telegraph – Grenoble to replace street advertising with trees and ‘community spaces’

ReasonWhy – Grenoble, la ciudad que sustituirá la publicidad exterior por árboles

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