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Vengo leyendo últimamente los análisis sobre el problema de la dificultad de acceso a la vivienda, de la burbuja inmobiliaria, que se está viviendo en el Reino Unido (porque es una burbuja en toda regla, aunque no la llamen así, al menos, por ahora).

Este artículo, que es de 2014, aunque sigue de actualidad, expresa un punto de vista interesante sobre la visión que los expertos de allí tienen sobre el problema, qué causas creen lo provocan, etc…

Turning houses into gold: the failure of British planning

Vienen a decir, entre otras cosas, qué claro, cómo en Reino Unido cada proyecto de urbanización (development) se tiene que presentar y valorar de forma individualizada (no existe, como en España, un suelo urbano o urbanizable de por sí, en el que cumpliendo unas normas se tienen derechos edificatorios), los solares disponibles son siempre escasos, y por tanto el precio es alto.

Cuestiona también los “green belts” de las ciudades, que vienen a ser algo así como los “límites a las ciudades”, o el suelo no urbanizable protegido que se delimita alrededor de las ciudades para procurar una cierta calidad medioambiental, y evitar de paso, las ciudades “sin fin”. Esto, dicen, limita la “cantidad” de suelo disponible, y por ello, también, sube el precio.

En resumen, es un análisis no muy distinto de los que el “pensamiento liberal” hizo en España en los comienzos de los 2000. Entonces ya nos decían que poniendo más suelo urbanizable a disposición del “mercado”, habría más oferta, y por tanto, caerían los precios. Aquella teoría llevó a algunas comunidades autónomas a calificar todo el suelo urbanizable excepto el estrictamente protegido (caso de la Comunidad de Madrid, gobernada entonces por Esperanza Aguirre, adalid del neoliberalismo). Y ya vimos para lo que sirvió… Las recalificaciones masivas, en tanto en que generaban expectativas por el mero hecho de habilitar suelo apto para construir, agrandaban la bola de nieve especulativa incrementando el precio del suelo.

Por qué? Pues porque el mercado del suelo, y su derivado, el de la vivienda, son altamente imperfectos por muchos motivos, y ello implica que las reglas de la oferta y la demanda no sean de aplicación ni mucho menos, directa.

No obstante, eso no quiere decir que haya que renunciar a un parque de vivienda asequible (“affordable housing“). Soluciones, las hay. Por ejemplo, las aplicadas, con bastante éxito en algunas comunidades autónomas como Esukadi, consistentes básicamente en forzar a que parte de cada nuevo desarrollo contenga una determinada cantidad de vivienda de precio tasado (tradicionales VPO). Esto permite que la demanda de vivienda “estándar” pueda ser satisfecha, y que, por tanto, el mercado “libre” de vivienda no tenga una demanda “cautiva” que eleve los precios. Ver el post sobre el precio de la vivienda.

Esto, además, también existe en UK. Lo conocen como “Affordable Housing Contributions“, y viene a ser algo así como una carga urbanística que recae sobre los promotores cuando pretenden hacer una promoción. O sea, que la pólvora, como -casi- siempre, ya está inventada. Otra cosa es que según la ideología imperante, quiera usarse o no…

 

 

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